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Clubes de lectura: Nutrirse con otros a partir de los libros

Los clubes de lectura representan un espacio de encuentro que cada vez reúnen a más y más personas de todas las edades. Después de un sondeo rápido, encontré en Córdoba más de 50 clubes de lectura activos que proponen diferentes formas de leer y compartir literatura. Entre ellos, el Club de Lectura Alto Viaje cuenta con 45,8K de seguidores en instagram y un total de 9 grupos que, una vez por mes, se reúnen para comentar y debatir sobre la lectura del mes.

 

Lo encontré en 2025, scrolleando en instagram. Jamás me hubiese imaginado la posibilidad de ser parte de un club de lectura (donde, con 18 años, era la participante más pequeña y Mirtha, con 88 años, la mayor) habiendo leído, con suerte, un total de dos libros completos y uno a medias. 

 

No sé qué me impulsó a inscribirme, tampoco se como ignore mi vergüenza, pero compre el libro del mes, lo lei y me reuní con el grupo de los viernes a las 16 hs sin saber en que me estaba metiendo. Lo que encontré en esas reuniones es algo que, sin esperarlo, me amplió la mirada y me hizo sentir mejor conmigo misma.

 

Alrededor de 15 personas, sentadas en una ronda, tomando un café con una medialuna y, en base a algunas preguntas disparadoras que Facu, el fundador de Alto Viaje, planteaba para charlar sobre la lectura del mes, cada participante del club se sumergía en una travesía de idas y vueltas enriquecedoras que te permitían entender desde otros puntos de vista lo leído en el libro. Y yo formé parte de esas 15 personas que, dejando de lado por un rato las obligaciones, elegimos dar nuestro tiempo y zambullirnos en la literatura.

 

Dentro de la inmensidad de cosas que uno puede hacer para dejar de lado la tecnología, elegí este espacio donde durante dos horas lo único que podíamos hacer era charlar sobre lo que nos llamó la atención de la lectura. Leer expande la capacidad de imaginar y pensar, al mismo tiempo que compartir esas ideas construidas genera que se contrapongan las propias con las de los demás y así, simplemente, crecer. Desarrollar la capacidad de escucha y de expresión a través de la lectura, es una experiencia que todos deberíamos vivir.

 

Como ya mencioné, existen tantos clubes de lectura con diferentes propuestas literarias que solo se trata de estar dispuesto a ceder un poco de tiempo y abrir la cabeza para nutrirse con otros que a la par tuya leen pero con otros ojos y otras cabezas, para tomar la decisión de empezar a formar parte de uno de estos encuentros y así, desconectar de la vida cotidiana y conectar a través de la lectura.

 

Los clubes de lectura representan un espacio de encuentro que cada vez reúnen a más y más personas de todas las edades. Después de un sondeo rápido, encontré en Córdoba más de 50 clubes de lectura activos que proponen diferentes formas de leer y compartir literatura. Entre ellos, el Club de Lectura Alto Viaje cuenta con 45,8K de seguidores en instagram y un total de 9 grupos que, una vez por mes, se reúnen para comentar y debatir sobre la lectura del mes.

 

Lo encontré en 2025, scrolleando en instagram. Jamás me hubiese imaginado la posibilidad de ser parte de un club de lectura (donde, con 18 años, era la participante más pequeña y Mirtha, con 88 años, la mayor) habiendo leído, con suerte, un total de dos libros completos y uno a medias. 

 

No sé qué me impulsó a inscribirme, tampoco se como ignore mi vergüenza, pero compre el libro del mes, lo lei y me reuní con el grupo de los viernes a las 16 hs sin saber en que me estaba metiendo. Lo que encontré en esas reuniones es algo que, sin esperarlo, me amplió la mirada y me hizo sentir mejor conmigo misma.

 

Alrededor de 15 personas, sentadas en una ronda, tomando un café con una medialuna y, en base a algunas preguntas disparadoras que Facu, el fundador de Alto Viaje, planteaba para charlar sobre la lectura del mes, cada participante del club se sumergía en una travesía de idas y vueltas enriquecedoras que te permitían entender desde otros puntos de vista lo leído en el libro. Y yo formé parte de esas 15 personas que, dejando de lado por un rato las obligaciones, elegimos dar nuestro tiempo y zambullirnos en la literatura.

 

Dentro de la inmensidad de cosas que uno puede hacer para dejar de lado la tecnología, elegí este espacio donde durante dos horas lo único que podíamos hacer era charlar sobre lo que nos llamó la atención de la lectura. Leer expande la capacidad de imaginar y pensar, al mismo tiempo que compartir esas ideas construidas genera que se contrapongan las propias con las de los demás y así, simplemente, crecer. Desarrollar la capacidad de escucha y de expresión a través de la lectura, es una experiencia que todos deberíamos vivir.

 

Como ya mencioné, existen tantos clubes de lectura con diferentes propuestas literarias que solo se trata de estar dispuesto a ceder un poco de tiempo y abrir la cabeza para nutrirse con otros que a la par tuya leen pero con otros ojos y otras cabezas, para tomar la decisión de empezar a formar parte de uno de estos encuentros y así, desconectar de la vida cotidiana y conectar a través de la lectura.

 

Los clubes de lectura representan un espacio de encuentro que cada vez reúnen a más y más personas de todas las edades. Después de un sondeo rápido, encontré en Córdoba más de 50 clubes de lectura activos que proponen diferentes formas de leer y compartir literatura. Entre ellos, el Club de Lectura Alto Viaje cuenta con 45,8K de seguidores en instagram y un total de 9 grupos que, una vez por mes, se reúnen para comentar y debatir sobre la lectura del mes.

 

Lo encontré en 2025, scrolleando en instagram. Jamás me hubiese imaginado la posibilidad de ser parte de un club de lectura (donde, con 18 años, era la participante más pequeña y Mirtha, con 88 años, la mayor) habiendo leído, con suerte, un total de dos libros completos y uno a medias. 

 

No sé qué me impulsó a inscribirme, tampoco se como ignore mi vergüenza, pero compre el libro del mes, lo lei y me reuní con el grupo de los viernes a las 16 hs sin saber en que me estaba metiendo. Lo que encontré en esas reuniones es algo que, sin esperarlo, me amplió la mirada y me hizo sentir mejor conmigo misma.

 

Alrededor de 15 personas, sentadas en una ronda, tomando un café con una medialuna y, en base a algunas preguntas disparadoras que Facu, el fundador de Alto Viaje, planteaba para charlar sobre la lectura del mes, cada participante del club se sumergía en una travesía de idas y vueltas enriquecedoras que te permitían entender desde otros puntos de vista lo leído en el libro. Y yo formé parte de esas 15 personas que, dejando de lado por un rato las obligaciones, elegimos dar nuestro tiempo y zambullirnos en la literatura.

 

Dentro de la inmensidad de cosas que uno puede hacer para dejar de lado la tecnología, elegí este espacio donde durante dos horas lo único que podíamos hacer era charlar sobre lo que nos llamó la atención de la lectura. Leer expande la capacidad de imaginar y pensar, al mismo tiempo que compartir esas ideas construidas genera que se contrapongan las propias con las de los demás y así, simplemente, crecer. Desarrollar la capacidad de escucha y de expresión a través de la lectura, es una experiencia que todos deberíamos vivir.

 

Como ya mencioné, existen tantos clubes de lectura con diferentes propuestas literarias que solo se trata de estar dispuesto a ceder un poco de tiempo y abrir la cabeza para nutrirse con otros que a la par tuya leen pero con otros ojos y otras cabezas, para tomar la decisión de empezar a formar parte de uno de estos encuentros y así, desconectar de la vida cotidiana y conectar a través de la lectura.



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